17 de agosto de 2015
La galerna del Cantábrico
Suele presentarse en pocas ocasiones a lo largo del año, pero cuando lo hace sus efectos son devastadores. En esta ocasión (y parafraseando al mítico Larry Bird), lo ha hecho encarnada de jugadores de baloncesto. Este domingo, la selección española ha barrido a con todo lo que se ha encontrado a su paso, en una secuencia que ha cristalizado en una sucesión de parciales tan demoledora como descorazonadora para su adversario (26-14, 48-27, 74-40 y 96-49). No se puede decir que los senegaleses llegaran de vacaciones a la Bahía, con el inicio de su torneo continental a la vuelta de la esquina (no lo olvidemos, con el aliciente añadido de la clasificación directa para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro).
Y diferencias entre el nivel de una y otra selección al margen (cuestión no menor), España se ha reencontrado con la versión que más gusta a sus aficionados, aquella en la que eleva el ritmo de juego a la velocidad de crucero y despliega todo su potencial ofensivo. El 47% en tiros de tres (con un desatado Rudy Fernández) relaja la inquietud en torno al acierto desde la larga distancia. Con la ausencia de Juan Carlos Navarro, el madridista se encuentra ante la gran oportunidad de su vida para demostrar su (cuestionada) capacidad de liderazgo en la absoluta. Incluso el baskonista Víctor Claver anotó desde la línea de 6'75 (16 triples en total), en una jornada con cierto aroma reivindicativo en el Palacio.
Dos días para el recuerdo
Y así, de esta manera, concluye un fin de semana inolvidable para el aficionado al deporte de la canasta. La primera visita de la selección masculina a la capital de Cantabria se ha saldado con un incuestionable éxito de público, con más de 6.000 espectadores en las gradas del coliseo santanderino. Hemos visto aquí, en nuestra tierra, y con nuestros propios ojos a algunos de los mejores jugadores de la historia de España. Hemos podido disfrutar de su juego y de toda la puesta en escena que rodea a la expedición. Pero sobre todo, hemos recuperado parte de la autoestima que se había evaporado desde la desaparición de nuestro único club profesional. Recuperarlo es el gran reto. Fotografías | FEB
MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

