Mostrando entradas con la etiqueta Divulgativos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Divulgativos. Mostrar todas las entradas

10 de junio de 2015

Alineación indebida

Para que no haya dudas al respecto, nos detenemos en lo sucedido este martes en el Pavelló Font de San Lluís. Tras perder con el Real Madrid el tercer partido de la serie de semifinales de la Liga ACB (100-103), el capitán del Valencia Basket ha firmado el acta bajo protesta, según su entrenador, porque Slaughter ha jugado sin estar inscrito. Más allá de lo que pueda dictaminar el juez único de competición, recordamos a todos nuestros lectores que solo pueden actuar sobre la pista los jugadores facultados para hacerlo, es decir, aquellos que se encuentren inscritos en el acta.

Recordamos también que la responsabilidad última de la inscripción de los jugadores no es de los auxiliares de mesa, sino del entrenador del equipo, que es quien acepta y da el visto bueno a la lista de jugadores cuando estampa su firma. Como novedad y desde hace un par de años, la norma permite modificarlos hasta el inicio del encuentro (justo cuando el árbitro lanza el balón al aire), pero nunca con posterioridad al mismo. Asimismo, resulta del todo antirreglamentario (y palmariamente sancionable) que el colegiado modifique, una vez iniciado el duelo, la lista de jugadores inscritos (como ha sido el caso).


En la nota de prensa elaborada por el departamento de incomunicación de la Liga ACB, se puede apreciar el burdo intento por culpabilizar al auxiliar de mesa del error atribuible a la labor de supervisión del técnico del Real Madrid, el ex-lobista Pablo Laso. En el colmo de la incompetencia, el comunicado pone al descubierto cómo el árbitro principal (el catalán José Martín Bertrán) trató de enmendarle la plana modificando el fallo antes del inicio del tercer periodo, cuestión para la que no está legalmente habilitado. Slaughter disputó 19 minutos, anotó nueve puntos y capturó cuatro rebotes.


Ampliamos: nota de prensa del Valencia Basket al respecto de la alineación indebida
Reampliamos: el juez único de competición desestima el recurso del Valencia Basket


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

23 de agosto de 2014

No llegó la sangre al río

Rescatamos una de las últimas jugadas del partido que disputaron la selección española y la ucraniana el pasado jueves en el Olímpic. A falta de tan solo 27 segundos para el final, el local Pau Gasol (4) y el visitante Aleksandr Lypovyy (9) se enzarzan en una interacción física, lo que el reglamento denomina técnicamente un enfrentamiento. Los árbitros deciden resolver el conflicto por la vía diplomática: aquí paz y en el cielo gloria (1h 38' 30"):


La acción nos sirve como excusa para explicar qué ocurriría en este tipo de situaciones si se aplicara la norma a rajatabla. El resultado sería el siguiente: que, independientemente de la decisión que se tome con respecto a los protagonistas de la tangana, se debería descalificar automáticamente a todos los jugadores de banquillo que entraran en el terreno de juego en ese momento (aunque lo hicieran con la mejor de sus intenciones):


El reglamento es más permisivo con los entrenadores y ayudantes de entrenador (en este capítulo no están incluidos los delegados, preparadores físicos, médicos, traductores). Tanto los unos (entrenadores) como los otros (ayudantes) pueden introducirse en el campo, pero con la condición de que lo hagan con un espíritu colaborativo. Si su actitud fuese la opuesta (no es el caso que nos ocupa), se aplicaría el peor de los castigos: la falta descalificante.


En la liga más profesionalizada del mundo no se descuidan esta clase de detalles. Los jugadores de la NBA son plenamente conscientes de las duras consecuencias que podría acarrearles la infracción de esta norma. En el siguiente video, los sustitutos de los Miami Heat (ataviados con una equipación rojo vino) se aproximan a la línea lateral del campo, aunque en ningún momento la rebasan; como si de un precipicio se tratara:


Y si fallara la capacidad de autocontrol de algún jugador, no habría ningún problema, porque en este tipo de situaciones está más que prevista la intervención de los integrantes del staff técnico. En los Indiana Pacers, esta dura misión se la encomiendan al hombre de la planilla y al tipo de la pizarra (hemos presenciado cordones policiales menos eficientes). Tampoco tiene demérito la actuación del colegiado Nº8 ante la amenazante presencia de Chris Andersen:



MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

1 de abril de 2013

Pasos (toma 3)

La primera y más importante condición para que un jugador cometa pasos es que tenga el balón agarrado. Si no lo tiene agarrado (o como dice el reglamento, sostenido) es imposible que pueda cometer esa infracción. Vayamos con tres ejemplos paradigmáticos: 1- un jugador atraviesa toda la pista con el balón rodando por el suelo y a base de toques (no coge el balón, luego no hace pasos); 2- un jugador da tres pasos entre bote y bote (no sostiene el balón, así que tampoco son pasos); y 3- un jugador agota el bote, el balón se le escapa de las manos de manera involuntaria por el aire (o por el suelo) y avanza cuatro metros hasta que lo captura: se llama fumble (o manejo defectuoso del balón), es LEGAL y tampoco son dobles.

En el primer video, el árbitro americano acierta a pesar de la disconformidad del público:


En el segundo video, el árbitro español falla y fabula una explicación a medida:


En el tercer video, el jugador universitario lleva el fumble a su máxima expresión:


Si se hubiese levantado, cogido la pelota y tirado a canasta, la acción habría sido legal.


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

19 de marzo de 2013

Pasos (toma 2)

Hablemos de los traspiés y tomemos como referencia la siguiente definición de Juan Carlos García Gómez: es el gesto técnico consistente en realizar una entrada a canasta haciendo el penúltimo y antepenúltimo apoyo con el mismo pie; o dicho de otra manera, los tres últimos apoyos serían izquierda+izquierda+derecha o bien derecha+derecha+izquierda. Sin embargo, la semana pasada explicamos que el reglamento solo permite dos apoyos en una entrada, de modo que la única salida legal es la siguiente: coger la pelota en el aire DESPUÉS del primer apoyo. Si un jugador lo hiciera ANTES o al MISMO tiempo que ese primer apoyo, cometería pasos por tres apoyos. Veamos un par de videos ejemplificativos:


Rudy coge la bola al mismo tiempo que ejecuta el primero de los tres últimos apoyos (pasos)


Navarro comete el mismo error reglamentario que su compañero de selección (pasos)


Saúl Blanco también captura la pelota durante el antepenúltimo apoyo (pasos)


¿Y Sergio Rodríguez? ¿es posible hacer traspiés sin cometer pasos? ¿es buena la norma?


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.com

14 de marzo de 2013

Pasos (toma 1)

He aquí una de las frases más repetidas sobre una cancha de baloncesto cuando un árbitro señala pasos a un jugador: pero si solo he dado dos. La respuesta más acertada sería ésta: suficientes. Ojo, porque el reglamento no habla en ningún momento del número de pasos que son legales o ilegales (curiosamente, ni siquiera habla de pasos; lo hace de avance ilegal). La cosa es más compleja: habría que tener en cuenta cuál es el pie de pivote y las reestricciones que existen. El valiente que quiera conocer la norma al detalle puede acudir a la página 25 de las reglas; en nuestro caso, intentaremos ser lo más didácticos posible. En una ENTRADA a canasta, y una vez el jugador ha capturado la pelota, solo se permiten dos APOYOS (que no pasos). Atentos a la siguiente acción (polémica) sucedida recientemente:


(1) El jugador del Pas Piélagos atrapa un poderoso rebote por encima de un contrario


(2) Bota la bola y la captura mientras se sostiene sobre el pie izquierdo (primer apoyo)


(3) Da el primer paso y se apoya sobre el pie derecho (segundo apoyo)


(4) Da el segundo paso y se apoya nuevamente sobre el pie izquierdo (pasos)


(5) Anota la canasta tras cometer la infracción (dos pasos=pasos)


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

14 de septiembre de 2012

Si es complejo, es FIBA

Como todo el mundo sabe, a partir de esta temporada entran en funcionamiento las nuevas normas aprobadas por la FIBA. Una de las más comentadas ha sido, sin duda, el alejamiento de la línea de tres, que pasa de los clásicos 6'25 a los 6'75 metros. En general, en el gremio de entrenadores existe el convencimiento de que el cambio de distancia permitirá generar más espacios, al mismo tiempo que los tiradores no se resentirán en sus porcentajes.

No faltan tampoco las voces críticas que apuntan en el sentido contrario: las defensas se cerrarán más porque los lanzadores exteriores representarán una amenaza menor. En este sentido, son muchos los técnicos que apuestan por una medida distinta (o complementaria): aumentar las dimensiones del campo. En la actualidad, las canchas de baloncesto FIBA miden 28 metros de largo por 15 de ancho (prácticamente lo mismo que en la NBA).

Una de las consecuencias más notables es la pérdida de espacio en los tiros desde la esquina. Con el cambio de distancia, los triplistas han perdido en torno al 25% de la porción que tenían (la línea se encuentra ahora a 6'60 metros del centro del aro). A buen seguro, la modificación conllevará un aumento de las infracciones de fuera de banda, aunque dada la mecánica arbitral es probable que pasen inadvertidas algunas de ellas.

El veinticuatro-catorce

La segunda modificación hace referencia al tiempo de posesión. Desde el punto de vista reglamentario, resulta una auténtica lástima que se toque una regla redonda, seguramente la única que existía (anda que no ha costado); sin embargo, la medida servirá para aumentar el número de posesiones en un partido, lo que se traducirá en una sensación generalizada de mayor dinamismo en el juego. Naturalmente, la percepción es subjetiva.


La nueva regla posee un defecto imperdonable: que en la pista trasera se aplica una norma (la misma que existía hasta ahora, tal cual) y en la pista delantera otra significativamente distinta. Esta consiste en lo siguiente: entre los 24 y 14 segundos de posesión, si hay una falta personal o una violación del equipo que defiende, la cuenta se detiene (no vuelve a 24); por contra, si ese misma acción se produce a partir de los 13 segundos, sube a 14.

En los rebotes ofensivos y en los saques correspondientes a una falta técnica, antideportiva y descalificante, la cuenta siempre se reinicia en 24 segundos. Sin embargo, en los dos últimos minutos, se produce una excepción muy importante: si un jugador defensor comete una falta (sin bonus) o una violación en pista trasera y el entrenador del equipo atacante solicita un tiempo muerto, se aplica la norma de la pista delantera, que es desde donde se saca.

Una casuística novedosa

Imaginemos que quedan 28 segundos de partido y que saca de línea de fondo el equipo que gana 79-80. El conjunto que defiende (con tres faltas de equipo) comete falta en pista trasera a los siete segundos de posesión (y 21 de partido). En ese caso, el entrenador deberá elegir bien entre una de estas dos opciones: sacar a continuación desde la pista defensiva con los 21 de partido o pedir un tiempo y sacar en pista de ataque con 17 (y 4 de desfase).

La tercera norma en cuestión es el semicírculo de no-carga (curioso nombre que consiste en definir una cosa por lo que no es y no por lo que es). Básicamente se trata de una porción del campo en la que no se aplican las faltas personales de ataque por anticipación del defensor (lo que podríamos denominar una medida anti-Garbajosas). En la práctica real, la norma favorece a los penetradores kamikaces y no premia las buenas posiciones defensivas.

Pero atentos a la sucesión de matices: la regla solo se aplica si el penetrador provoca el contacto en el aire (tire o pase) y con el defensor completamente dentro del semicírculo. Por contra, no se aplica si el defensor pisa la línea o se encuentra por detrás del tablero, tampoco si el que proviene de detrás del tablero es el atacante, ni cuando éste emplea los brazos o las piernas ilegalmente, ni en un rebote, ni... Imagen | Logotipo FIBA


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

9 de agosto de 2012

Los tapones gabachos

A propósito del partido de cuartos de final disputado este miércoles por la selección española, nos gustaría analizar dos situaciones de interposiciones (tapones ilegales) que se produjeron en el transcurso del partido. En la primera de ellas, que tuvo lugar en la primera posesión de España, el barcelonista Juan Carlos Navarro lanza a la remanguillé desde la línea de 6'75 al borde de los 24 segundos (con tan solo dos de margen):


El pívor francés Ronny Turiaf, que se encargaba de la defensa de Pau Gasol, salta y además intercepta el lanzamiento del jugador español en trayectoria descendente y con el balón por encima del nivel del aro. Se trata, por lo tanto, de un caso flagrante de interposición, con un añadido: el tapón es ilegal siempre que el balón conserve aún la posibilidad de entrar en la canasta. La misma acción, con un tiro un metro más corto, sería legal.


La segunda acción nos lleva a la recta final de la primera parte. En uno de los penúltimos ataques del equipo español, el mallorquín Rudy Fernández aprovecha un desajuste defensivo para pasar por alto a Marc Gasol, que se encontraba defendido por Tony Parker. El mediano de los hermanos aprovecha la asistencia de su compañero para completar el alley-hoop. Sin embargo, a sus espaldas surge el vuelo de un jugador francés que evita la canasta:


Los árbitros conceden los dos puntos, aunque en esta ocasión se equivocan, porque los impedimientos desaparecen cuando la pelota toca el aro (como se aprecia en la imagen siguiente). Las tres únicas restricciones a los barridos son las siguientes: que el balón se encuentre dentro del aro (no es el caso), que un árbitro haya señalado con anterioridad una falta o que haya sonado la bocina del final del cuarto o del periodo anteriormente.


Estamos abiertos a todas las sugerencias reglamentarias que se os ocurran.


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

6 de abril de 2011

Movimientos de los pivots

La premisa fundamental en el trabajo con los pívots es la de los fundamentos del juego. Hemos de pensar que el pívot ha de conocer y dominar todos los fundamentos, como todos los jugadores, independientemente de la posición que ocupen. En el baloncesto actual todos poseen una gran movilidad en el campo y todos ocupan las diferentes posiciones; cuanto mejores fundamentos posean, mejor se desenvolverán en las distintas posiciones. Luego vendrá la especialización, y en el pívot vendrá dada por el rebote, tiros más asiduos...

Podemos llamar pívot al jugador más alto que juega en zonas próximas al aro, normalmente de espaldas a éste. Dependiendo de qué lugar ocupe en la zona, le denominaremos poste alto (si juega en la zona de tiros libres), poste medio (si lo hace en la parte central de la zona) y poste bajo si se coloca en la prolongación al tablero. Si estas posiciones están en el mismo lado del balón diremos poste en el lado fuerte, mientras en el lado contrario será poste en el lado débil.


Recepción del balón

Tal vez sea uno de los factores más importantes para el juego del pívot, tanto para posibilitar el pase como para la recepción de éste. En cuanto al último punto, ha de ser el pívot el que ponga el punto de recepción e indique al pasador el tipo de pase que ha de utilizar:

  • Si el defensor está detrás: pediremos el balón por encima de la cabeza, a la cintura o al pecho. El pívot estará flexionado con los glúteos sujetando al defensor, el tronco ligeramente inclinado hacia adelante y los brazos hacia el balón con leve flexión por los codos. Las palmas de las manos miran al balón si lo pedimos al pecho o por encima de la cabeza y al suelo si lo queremos a la altura de la cintura (pase picado). La recepción es con dos manos.

  • Si el defensor está en un lado: ganaremos una posición de recepción sujetando al defensor con el brazo y hombro más próximo a él, usando el antebrazo para proteger la recepción. Al mismo tiempo, las piernas están abiertas y flexionadas sujetando al defensor con el muslo, cadera y tronco. Si la defensa está totalmente lateral, la protección y sujeción la haremos con el antebrazo. El pie más próximo al defensor se mantendrá fijo entre los pies del defensor, pivotando sobre él para buscar diferentes líneas de pase. Hasta no tocar el balón con la mano del brazo libre no dejaremos de apretar a la defensa.

  • Si el defensor está por delante: el pívot se colocará de perfil en la línea balón-aro, sujetando al defensor con el antebrazo más próximo a él y estirando el contrario hacia el aro. Hasta que el balón no supera la vertical de nuestro cuerpo, no dejaremos la sujeción sobre la defensa.

Recepción en el lado fuerte: Si la situación del defensor y del balón nos permite adoptar una posición de recepción, será suficiente con proteger la recepción. Si no es así, hemos de usar una finta de recepción para ganar la posición.Básicamente usaremos las mismas fintas de recepción que el alero, pero en un espacio más corto y siempre acabando junto al defensor:
  • finta con autobloqueo
  • finta con reverso
  • puerta atrás
El pívot puede usar un tipo más de finta de recepción, que llamaremos irse y volver: una vez que el defensor gana la posición, el pívot relaja su cuerpo e inicia un desplazamiento alejándose del balón. De forma súbita, vuelve a la posición anterior, intentando tomar ventaja al defensor.


Recepción en el lado débil: Si el defensor ocupa una mala posición de defensa, cortar al lado fuerte con un brusco cambio de ritmo para obtener ventaja y poder recibir el balón. Previamente podemos realizar un cambio de dirección, o un reverso.


Si el defensor ocupa una buena posición defensiva, hemos de desplazarnos de tal forma que hagamos plano el triángulo establecido por el defensor, para después cambiar de dirección y ritmo para ganar la posición. Si el defensor no ajusta su posición, el cambio de ritmo lo haríamos en la misma dirección.


Si, a pesar de todo, el defensor ocupa nuestra trayectoria, usaríamos cualquiera de los dispositivos de recepción con autobloqueo o con reverso, especialmente el segundo, para cambiar la dirección y poder recibir el balón.

Tiros más comunes

Debido a la posición que ocupa, el pívot debe usar unos tiros de alto porcentaje y sobre todo difíciles de tapar. Son muy útiles las fintas para conseguir tiros más cómodos, fintas de tronco, de pase y sobre todo de tiro.
  • si está algo alejado del aro, el tiro más usual será el tiro en suspensión (si el defensor flota) y la entrada lateral o la entrada en gancho (si está próximo)
  • en las proximidades del aro puede usar el tiro en suspensión, pero sobre todo ha de dominar el gancho, el medio gancho y el gancho en suspensión. Este último tiro es óptimo después de conseguir un rebote ofensivo
  • otro tiro en el que el pívot ha de ser especialista es el tiro libre, debido a la gran cantidad de faltas que se sacan en las cercanías del aro.

Movimientos en los postes

En el poste alto:
  • El jugador recibe de espaldas a canasta, pivota para encarar el aro. Si el defensor le flota, debe de tirar en suspensión.
  • Si la defensa está encima, debe fintar el tiro o el pase e intentar la entrada con finalización en medio gancho. Puede dar un bote y tirar en suspensión o efectuar un reverso para tirar de gancho.
  • Después de recibir de espaldas, pivotar con el pie interior de reverso y hacer una entrada lateral.

En el poste medio:
  • Si la posición es buena hacia el aro (lateral), bote y tiro en suspensión debajo del aro, o pivote sobre el pie adelantado para tirar en suspensión.
  • Si recibimos totalmente de espaldas al aro, mirar a la línea de tiros libres para localizar la defensa. Si por este lado no la vemos, giro hacia arriba y tiro en suspensión. Si la vemos por ese lado, el giro será hacia la línea de fondo. El mismo movimiento podemos hacerlo con finta de tronco.
  • En el caso de que la defensa recupere los movimientos anteriores, podremos: 1) Si el giro fue hacia el tiro libre, cruzar la pierna por delante del defensor hacia la línea de fondo y entrada a canasta. 2)Si el giro fuera por la línea de fondo, cruzar la pierna por delante del defensor hacia arriba y tiro de gancho. 3) Si ganamos la posición por arriba, haremos entrada lateral. 4) Si intentamos la entrada por el fondo y nos cierra la defensa, pivote de reverso y tiro de gancho por arriba, igual si lo intentamos por arriba.
  • Recibiendo de espaldas, meter un pie atrás y tiro de gancho. Si recibimos irrumpiendo en el centro de la zona, atrasar al aro el pie de la dirección que llevamos y tiro de gancho.
  • Igual que el anterior, pero parando sobre el pie de la dirección que llevamos, finta de tronco a ese lado, pivote anterior sobre el contrario y tiro en suspensión.

En el poste bajo: Realizaremos los mismos movimientos que en el poste medio, con la única limitación de la proximidad de la línea de fondo.


KIKETE SERRANO | Entrenador de baloncesto

31 de marzo de 2011

Defensa del 1x1 en iniciación y formación

La Escuela de Entrenadores de la FCB ha puesto es marcha una nueva iniciativa que consiste en la publicación periódica de artículos técnicos. El primero de ellos corresponde al técnico torrelaveguense Javier Álvarez y versa sobre la Defensa del uno contra uno en categorías de iniciación y formación. Los artículos pueden descargarse en la página de la Federación Cántabra de Baloncesto, de quien hemos recibido la autorización para reproducirlos en nuestro blog (cosa que agradecemos enormemente).

Defensa del 1x1 en categorías de iniciación y formación

La defensa, como uno más de los diversos aspectos técnicos-tácticos que componen el baloncesto, es un apartado que tradicionalmente ha ocupado un lugar secundario o no preferencial dentro de los contenidos a trabajar en los primeros años de práctica de nuestro deporte. Al fin y al cabo, un niño se aficiona al baloncesto para coger el balón, driblar, tirar a canasta o pasar y no para evitar que el contrario anote en su aro. Ellos sueñan con ser un futuro Navarro y no un Víctor Sada, por citar dos jugadores de reconocido prestigio. Para ellos no es divertido y es básico, tanto para los jugadores como para los entrenadores, que los más pequeños disfruten con lo que hacen; aprenden más rápido, se sienten motivados hacia el progreso, aceptan un cierto nivel de exigencia e incluso pueden atraer a otros niños a la práctica del basket.

En este sentido, los entrenadores tenemos mucho que enseñarles y, a la vez, aprender de ellos, pero también tenemos que ser conscientes de nuestra responsabilidad. Podemos hacer que se diviertan y mejoren pero, de la misma manera, provocar desánimo, desilusión o apatía si no enfocamos correctamente la enseñanza y sus contenidos, si damos preferencia a la competición en lugar de a la diversión, si queremos promocionarnos nosotros en lugar de ayudarles a ellos.

Bajo mi punto de vista, el mayor reto para un entrenador en las primeras categorías de iniciación es lograr que los jugadores adquieran una serie de valores que les sirvan no solo para la práctica deportiva sino para la vida diaria (compañerismo, sacrificio, entrega, perseverancia, etc.) y este objetivo de aprendizaje lo conseguiremos de una manera más rápida y eficaz teniéndolos estimulados y provocando que nazca de ellos, más que por la vía de la imposición.

También tenemos que aprender a potenciar nuestra lectura en cuanto al nivel de aprendizaje que alcanzan nuestros jugadores. Antiguamente se optaba por determinar una serie de contenidos relacionados con las diferentes categorías de formación pero entiendo que esta metodología está obsoleta. Es preferible hablar de etapas de aprendizaje que de alevines, infantiles, etc. Al jugador hay que darle técnica y tácticamente lo que pide, independientemente de la categoría en la que está. En muchas ocasiones nos encontramos ante chicos cadetes o juniors, por poner un ejemplo, a los que sus entrenadores les enseñan defensas zonales cuando no dominan las entradas a canasta con ambas manos.

Enlazando con estas idea podemos aplicar los diferentes componentes propios del baloncesto, entre los cuales están las situaciones defensivas y más concretamente la defensa del 1x1. Los niños que comienzan a practicar el baloncesto deben ser conscientes de la idea primaria en este deporte: anotar en la canasta rival e impedir que encesten en la tuya, por lo que nuestro objetivo es volver a recuperar la posesión del balón sin recibir canastas. Aunque parezca simple, no todos lo asumen. Lo que quieren es anotar más que su contrincante, despreocupándose del apartado defensivo. Si somos inteligentes, podemos introducir la idea
defensiva (mini, alevines) desde una pauta ofensiva. Los niños quieren el balón y saben que lo
necesitan para tirar a canasta. Entiendo que es mejor decirles que lo que queremos es
recuperar el balón para poder atacar que chillar ¡¡defiende!!

También tenemos que enseñarles a entender que cuanto más alejado esté el equipo rival de nuestra canasta será más complicado que anoten (en categorías superiores hablaríamos de balance defensivo y presiones a toda pista) y que si, aun habiendo avanzado y logrado lanzar a canasta, nos queda una última opción de recuperar el balón, que es el rebote defensivo. Si somos capaces de hacer que en estas edades aprendan estos conceptos, tenemos mucho ganado.

Hablando específicamente de la defensa del 1x1 tenemos ciertas pautas básicas:

  • el deseo del balón (ya comentado)
  • la posición básica defensiva (técnica que todos conocemos con flexión, pies separados a la altura de los hombros, fintas con las manos…)
  • los desplazamientos (moviendo primero el pie de la dirección donde quiere ir)
  • la colocación (en relación al punto del campo en el que se encuentra manteniendo el triángulo atacante-defensa-canasta)
  • la técnica de rebote (relacionado con el deseo del balón y no esperar a que nos caiga en las manos).

A modo de orientación ya podemos introducir algunos de estos conceptos en edad alevín de una manera general (deseo de balón, posición básica) para comenzarlos a trabajar de manera más concreta en edad infantil, pero recuerda que hablamos de etapas de aprendizaje y no de categorías. En cuanto a las situaciones, hablando de manera muy concreta y resumida, diferenciaríamos dos:

  • la defensa al hombre con balón
  • la defensa al hombre sin balón (en lado fuerte y en lado débil)

En una primera etapa podemos instruirles para que aprendan a seleccionar la posición defensiva adecuada a las situaciones de 1x1 que se planteen (cerca de la canasta o lejos, para que aprendan a desplazarse, cómo defender a un jugador con balón que no ha botado o que está botando), defender el tiro y la penetración, disputar un balón suelto o robar un balón usando las manos. Tenemos diversos ejercicios que nos pueden ayudar para trabajar lo antes mencionado:

  • Por parejas y desde media pista; el atacante con balón intenta llegar a línea defondo y depositarlo por detrás de la línea; el defensor intenta evitarlo.
  • Un atacante con balón en un espacio reducido (los círculos o semicírculos, por ejemplo) y, con el único uso de pivotes, intenta evitar que la defensa se lo quite; posteriormente permitimos que el atacante use el bote, que sólo pueda botar con una mano, etc.
  • Un atacante con balón y un defensor enfrente en posición básica defensiva; el atacante mueve el balón y el defensor intenta tocarlo.
  • 1x1 desde línea de tres; el atacante con balón puede tirar o penetrar, pero limitamos el uso del bote o del espacio hacia el que debe actuar (el tiro tiene que ser dentro de la zona, sólo puede realizar dos botes, etc.)

En la segunda pasaríamos a incorporar en la defensa del 1x1 a un pasador, con lo que ya no hablamos únicamente de la defensa al hombre con balón, sino que incorporamos el juego sin balón del atacante y, por lo tanto, aumentamos la dificultad. Así les enseñamos a reconocer la colocación cuando un jugador no tiene balón (2x1 en desventaja cerca de canasta), usar la posición básica para la anticipación (observar las líneas de pase) o aprender a interceptar un pase y defensa del corte. Ejercicios orientativos serían los siguientes:

  • 2x1 desde media pista usando los atacantes el pase y no el bote.
  • Ejercicio de pases por equipos en medio o todo el campo; un equipo tiene que llegar a los diez pases sin que la defensa robe el balón.
  • 1x1 más pasador en un cuarto de campo; el atacante pasa al apoyo y tiene que volver a recibir para jugar 1x1. La defensa trabaja línea de pase más 1x1. Una buena variante es permitir al atacante usar la puerta atrás.

A partir de aquí se incorporarían las asociaciones colectivas (2x2 hasta 5x5) que no tratamos en este artículo.


FRANCISCO JAVIER ÁLVAREZ GUTIÉRREZ | Entrenador de baloncesto

4 de febrero de 2011

Los pasos en tres pasos

Si hay una norma que afecta a la técnica individual de los jugadores, ésa son los pasos. Por este motivo, resulta fundamental concienciar tanto a los técnicos como a los jugadores de nuestra comunidad (y sobre todo, a aquellos que figuran en las categorías inferiores) de la importancia que entraña el conocimiento de la norma: para los primeros, los entrenadores, porque no es posible (ni seguramente recomendable) impartir docencia sobre las salidas o los reversos (por ejemplo) al margen del reglamento; y para los segundos, los jugadores, porque hay un universo de recursos técnicos que ignoran por desconocimiento de la norma.

En primer lugar, tenemos que reconocer que la regla no es fácil, ni mucho menos. De hecho, son varios los círculos de opinión que abogan por una simplificación de la norma, al más puro estilo NBA. En este sentido, tampoco ayuda la desastrosa redacción y traducción realizadas por las autoridades europeas y españolas. Si acude al reglamento, se molesta en leerlo y se empeña en enterderlo sin demasiado éxito, no se preocupe, ni dude de su capacidad intelectual, porque el problema no es suyo.

Para saber si un jugador comete avance ilegal (así lo denomina el reglamento) es necesario aplicar tres pasos: el primero de ellos, determinar el pie de pivote; el segundo, aplicar la norma; y el tercero, interpretar la ventaja. Además, en todo este proceso interviene un cuarto elemento (alguno pensará que nunca mejor dicho), denominado árbitro (aplíquese la siguiente doctrina: lo que no ve, no existe). Si se ignora o se desconoce cualquiera de las tres etapas señaladas será imposible determinar la comisión de pasos.

1. Determinar el pie de pivote

El pie de pivote se establece cuando un jugador atrapa o reposa el balón en sus manos, ya sea después de agotar el bote o de haberlo recibido en cualquier otra circunstancia (un pase, un rebote, una recuperación, todo lo que se le pueda ocurrir). Si el jugador controla el balón...

  • ...con los dos pies en el suelo, el pie de pivote es el que no levante primero,
  • ...con un pie en el suelo, el pie de pivote es precisamente ése,
  • ...con los dos pies en el aire, si apoya los dos pies volvemos al primer punto y si apoya uno solo retornamos al segundo punto.

En este último caso conviene detallar una excepción, inhabitual en el baloncesto actual, pero no por ello menos importante: si el atacante obtiene el control de un balón con los dos pies en el aire, se apoya en uno de ellos (1) y posteriormente salta y se apoya en ambos (2), pierde la capacidad para establecer cualquier pie de pivote (o lo que es lo mismo, no puede pivotar).

2. Aplicar la norma:

Una vez establecido el pie de pivote, el siguiente paso consiste en explicar las limitaciones que existen a su uso. Llegados a este punto, es fundamental remarcar que no se aplica la misma norma a las salidas (más restrictiva) que a los pases y lanzamientos a canasta (más permisiva). Es decir, que una misma acción puede ser castigada con pasos (o no) en función de que el jugador bote el balón o se lo pase a un compañero (o al contrario, o al hueco).

  • En las salidas: el jugador comete pasos si levanta el pie de pivote antes de que el balón abandone sus manos (no de que la pelota toque el suelo). Para evitar este tipo de infracciones en contraataques, es recomendable a) que los jugadores no agarren la pelota cuando la reciben o b) si lo hacen, que realicen el clásico brinco capril que evite poner cualquier pie en contacto con el firme.

  • En los pases y tiros: si el jugador tiene los pies apoyados sobre el suelo, puede levantar el pie de pivote para pasar o tirar, siempre que suelte la pelota antes de que los pies toquen la superficie de nuevo (maestro Bodiroga); y si el jugador coge la pelota en movimiento (clásica entrada), tiene derecho a dos apoyos, no a dos pasos; con dos pasos, se pueden cometer pasos, por ejemplo, cuando un jugador coge la pelota justo con un pie en el suelo (ahí perdería su primer apoyo)

Pero ¿qué pasa cuando un jugador carece de pie de pivote? En este caso, la norma es exactamente la misma para pasar o lanzar a canasta (puede levantar uno o ambos pies); ahora bien, si su propósito es botar la pelota, no puede levantar ningún pie antes de soltarla. Hay dos casos paradigmáticos: el poste que recibe de espaldas al aro con los dos pies en el suelo y levanta ambos simultáneamente antes de lanzar la bola al suelo (pasos) y el alero en la línea de tres que modifica al mismo tiempo la posición de sus pies, amplia el arco de las piernas y con ello gana impulso en la salida (pasos).

3. Interpretar la ventaja:

Es el aspecto más subjetivo de la norma, ya que depende en gran medida del conocimiento del juego que posean los colegiados. Básicamente consiste en que no deben castigarse aquellas acciones de pasos en las que el atacante no obtenga ninguna ventaja. Cuando se explica este punto, se replica (con cierta razón) que el infractor siempre obtiene beneficio, ya que mantiene la posesión de la pelota que no le correspondería por infringir una norma. Pero la FEB no se refiere a ese tipo de beneficios, sino a una ventaja adicional, como por ejemplo que el atacante desborde a un contrario.

Si en la final olímpica Chris Paul recibe un saque de fondo tras canasta y tiempo muerto con su primer defensor en medio campo y comete unos intrascendentes pasos de salida, la acción no debe castigarse, Sin embargo, si en ese mismo caso el jugador norteamericano desborda la presión de Ricky Rubio, los pasos tienen que señalizarse (no fue el caso). Ni que decir tiene, en situaciones de contraataque y debajo del aro se sobreentiende que esa ventaja existe siempre, de modo que no ha lugar a la interpretación.

Para acabar con este prolijo artículo (un ladrillo en toda regla), un par de puntualizaciones: no son pasos caerse, ni deslizarse por el suelo para obtener el control de un balón; por contra, constituyen una infracción al reglamento rodar (lo que se conoce popularmente como hacer la croqueta) e intentar levantarse con el balón en las manos (el mero hecho de pretenderlo); si el jugador, fruto de su habilidad, consigue elevarse botando la pelota, no comete ilegalidad ninguna: para hacer pasos es imprescindible sostener el balón.


MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

29 de diciembre de 2010

Leyendas urbanas del reglamento (I)

Primera: "el defensor se está moviendo"

He aquí uno de los comentarios más extendidos entre los jugadores que cometen faltas en ataque. En primer lugar, debemos concretar cómo es la "posición legal de defensa": con el defensor encarado al adversario y los pies en el suelo. El reglamento permite a los defensores desplazarse lateralmente y hacia atrás, siempre que mantengan la citada posición. De esta forma, si un atacante percute contra el pecho de un defensor que cumple con todos esos requisitos, el responsable del contacto es el jugador con control del balón; y eso aunque el defensor esté en movimiento.

Segunda: "está botando por encima del hombro"

Nos encontramos ante una de las infracciones inexistentes más famosas en los patios de los colegios, que se ha extendido como la pólvora a las competiciones escolares. No hay ninguna norma en el reglamento que regule la altura del bote, los jugadores pueden botar la pelota tan alto como lo deseen o como alcancen, aunque no sea demasiado recomendable. La única restricción al bote es el acompañamiento de balón, es decir, que la bola descanse en las palmas de las manos. Tampoco hay límite al número de pasos que se pueden hacer mientras se bota: los pasos sólo se cometen con el balón agarrado.

Tercera: "en baloncesto no hay ley de la ventaja"

Efecticamente, en el deporte de la canasta no existe la ley de la ventaja, pero sí el "concepto de ventaja-desventaja". Eso significa que los árbitros no deben señalar aquellas infracciones de las que saque provecho el equipo que las comete. Por ejemplo, si un jugador realiza una falta personal (no antideportiva) sobre otro jugador en un contraataque, la falta no debe señalarse si el atacante sale indemne y se encamina solo hacia el aro rival. De lo contrario, una acción de "canasta segura" se convertiría en un saque de centro con ataque cinco contra cinco. Eso sí, a diferencia del fútbol, la ventaja no es reversible (no hay marcha atrás).

Cuarta: "corta jugada" y "saca ventaja"

No hay partido de baloncesto que se precie sin esta clásica reivindicación. El reglamento es claro, preciso y conciso al respecto: un jugador no golpeará el balón con el pie ni lo bloqueará con cualquier parte de la pierna intencionadamente. Y añade: contactar o tocarlo (...) de manera accidental no es una violación. Si llevamos la norma al extremo, un jugador que corte una jugada con el pie de manera involuntaria y saque un contraataque limpio hacia canasta no comete violación de pie, es decir, realiza una acción rigurosamente legal. No sería la primera ocasión en que eso sucede...

Quinta: "ha tirado a fallar"

En finales apretados de partido y con desventaja en el marcador, la opción del rebote en el último tiro libre puede ser la única salida hacia la victoria. El reglamento permite este tipo de acciones, ya que no entra a valorar la intencionalidad de los tiradores; únicamente establece la siguiente restricción: que el lanzamiento toque el aro, es decir, la parte metálica (no el tablero o la red). Si no lo hace, el balón le corresponderá al equipo contrario. He aquí un ejemplo, con pasos incluidos, de cómo conseguirlo, en la voz de nuestro venerado Andrés Montes (¡te echamos de menos!). Minuto 7'10":




MARIO TAMAYO CASTAÑEDA | www.algosemueve.org

30 de noviembre de 2010

Las tres ies

Lo expresado en el siguiente artículo son meras opiniones personales, que en ningún momento trato de exponer como verdades únicas y absolutas. A medida que pasan los años y he ido adquiriendo una mayor experiencia en el mundo del baloncesto, he llegado a la conclusión de que los jugadores en los que creo pueden sintetizarse en lo que denominaré en este texto como la triple i, tres simples conceptos de cuyo mayor nivel dependerá el mayor valor de un jugador como tal.

Intensidad

La primera “i” a valorar sería la intensidad. Se trata de un factor con el se logran suplir muchas deficiencias y errores que puedan cometerse. Un jugador intenso es un jugador agresivo (que no violento). Aparte de dar la capacidad de corregir errores propios o de algún compañero, faculta la posibilidad de forzar con mayor frecuencia los errores de los adversarios. Algunos jugadores con una alta intensidad son capaces incluso de contagiársela a sus compañeros, incrementando mucho más su valía.

Otros tienen una gran capacidad productiva y realizan multitud de acciones cuantificables tanto positiva como negativamente en periodos muy cortos de tiempo, llegando en algunos casos a tener la facultad para cambiar ritmos de partido muy definidos hasta el momento de su entrada en pista. Disponer de jugadores con esta habilidad revulsiva me parece de verdadero interés, aunque también la gestión de ellos me resulta especialmente dificultosa por la posibilidad de que la revolución sea contraproducente para un partido encarrilado.

Inteligencia

Otra “i” de gran importancia sería la inteligencia. La importancia de que un jugador tenga el conocimiento de hacer lo que es más adecuado en cada momento, dentro de lo que él domina, me parece mucho más útil que el poseer una mayor gama de posibilidades pero sin tener el verdadero conocimiento de cuándo resulta idóneo usar cada una de ellas. Esta habilidad permite dar soluciones rápidas y adecuadas a los problemas que puedan surgir en la pista. Incluso un jugador inteligente puede llegar a administrar mejor el cansancio físico en la pista, evitando ejecutar acciones de gran desgaste y de poco provecho o porcentaje de éxito.

Sin embargo, hoy en día la toma de decisiones correctas muchas veces está infravalorada ante la exhibición de acciones mucho más arriesgadas, de menor porcentaje de efectividad, pero que resultan de gran plasticidad o impacto visual. El simplismo actual, que reduce a un jugador a despliegues acústico-visuales de una duración de escasos minutos (en los que pueden verse sus jugadas más espectaculares) no creo que sea un juez justo para ver la verdadera valía de un jugador. Seguramente, ni siquiera lo sea el tener sólo el conocimiento de su total rendimiento en los partidos, ya que a veces la aportación de ciertos jugadores va más allá de lo que muestran sobre la pista.

Integridad

Por último, y no por ello menos importante, la otra “i” a vigilar sería la integridad. Al ser un concepto algo más abstracto, creo conveniente hacer un inciso de lo que valoro como jugador íntegro. Éste sería el que es consecuente con su toma de decisiones en lo que respecta a la práctica del baloncesto y el nivel de prioridad que le otorga. Desde mi punto de vista, no resulta tan importante que el nivel de implicación sea alto, como que uno no se sitúe ante los demás ni ante sí mismo en un nivel de compromiso distinto al que realmente se está. Si el propio jugador conoce bien su nivel de implicación y lo trasmite se pueden buscar posibles soluciones o una ubicación lo más idónea posible a ese nivel de compromiso; en caso contrario, los malentendidos darán paso rápidamente a los problemas.

Un jugador integro se tiene respeto a sí mismo, a sus compañeros y al juego. Posee una buena capacidad de autocrítica: analiza sus propios errores y no se esconde tras los fallos de otros. Incluso, puede llegar a convertirse en su mayor crítico, teniendo que ser necesario a veces protegerle de sí mismo y mostrarle que tiene derecho a fallar, porque se lo ha ganado con su ética de trabajo. Un jugador con un alto grado de desarrollo en esta faceta es muy factible que pueda maximizar sus posibilidades dentro de los otros dos conceptos anteriormente comentados (intensidad e inteligencia).


IVÁN PELÁEZ HERREROS | Entrenador de baloncesto